S?bado, 19 de abril de 2008

OK, estoy de acuerdo. No me gusta juzgar en general; es decir, comentar aquello de que todos los alemanes son, por ejemplo, cabezas cuadradas; o todos los judios son, otro ejemplo, unos 'agarraos'. Son tópicos que pueden servir para encasillar con un adjetivo a ciertos colectivos por alguna razón o prejuicio. Pero las etiquetas no nos sirven para ver las cualidades individuales. Quiero hablar aquí de los empresarios españoles en general, pero no quiero que se estime que estoy poniéndoles una etiqueta. Más bien me propongo a opinar sobre la tendencia de este colectivo (y por supuesto no me refiero a todos sus integrantes) en los últimos años.
No hay duda que quien crea empleo son los empresarios. Ellos son los que crean puestos de trabajo, los que emprenden en actividades, los que ponen las infraestructuras para crearlo. En España han entrado mucho inmigrantes en los últimos años gracias al crecimiento económico auspiciado por los empresarios.
España es un país puntero en turismo desde hace más de cuarenta años. Tiene un gran litoral y muchas ciudades con historia que son visitadas. El turismo fue uno de los pilares del 'milagro español' de 1962. También lo fue la entrada de divisas extranjera que los entonces trabajadores emigrados fuera de nuestro país enviaban. Y, por supuesto, la incipiente política aperturista del régimen totalitario facilitada por la llegada de los tecnócratas.
Pero fue con la llegada de la democracia cuando el turismo comienza a crecer a pasos agigantados. Y con ello también el crecimiento urbanístico. Había necesidad de crear hoteles, comercios, viviendas... Los pequeños pueblos, que habían fundamentado su economía en la agricultura y la pesca, se iban expandiendo progresivamente y tuvieron que modificar su sustento económico.
Pero también muchos, muchísimos aprovecharon la coyuntura simplemente para especular. Hasta esto puede estar bien si no fuera de forma legítima. Hubo una gran cantidad de personas que hicieron rápidamente dinero. Muchos eran antes obreros de la construcción que se convirtieron en promotores urbanísticos, empleados de banca que se hicieron presidentes de grandes sociedades, parados de larga duración que se tornaron a asesores políticos, currantes de a pié mutados a alcaldes corruptos o agricultores de pequeños terrenos que se volvieron especuladores de grandes superficies. Había nacido la 'cultura del pelotazo'. Una forma de inversión (a menudo sin ninguna inversión) para sacar rápidamente una gran tajada. Tampoco quiero meterme si esta cultura la propició un partido u otro, pero entiendo que fue propiciada y está claro que esto sucedió; y sobre todo por aquí abajo, en el sur de España.
Ha habido unos años de bonanza, de buenos ingresos, de vacas gordas, de subida espectacular de las viviendas, de grandes escándalos. La entrada a la UE también propiciaba buenas subvenciones en muchos sectores; tanto que muchos (por ejemplo, agricultores) no se preocupaban del producto final y su venta, sino de la subvención que iban a recibir. Se apostaba sobre seguro. Había que hacer dinero rápido. Y una buena parte de estos empresarios se fueron acostumbrando de que esto era así. Pero oigan, ¿no escucharon el cuento de la hormiguita y la cigarra? Pues a mí me lo contaban de pequeño. ¡Qué falta de previsión! Está claro que estos señores, expertos empresario, que yo no llamaría así, lo tenían todo bajo control.
Ahora resulta que la economía global va a la baja. Que las casas se dejan de vender; y todo lo que esto conlleva. Y los empresarios se ven obligados a despedir a sus trabajadores y a cerrar empresas. Hay gente deambulando por las calles. Puede que suba el índice de delincuencia. Tenemos noticias de que el mundo está enfermo. Los empresarios culpan al Gobierno y este se escuda en una tendencia global de la economía. Claro, esto es algo global, algo que se nos escapa de las manos y nadie podía hacer nada al respecto.
Yo no lo creo. Pienso más bien que todo esto se podía haber evitado si hubiera habido un cambio de mentalidad. Quizá también a un nivel más amplio que nacional. Pero aquí esa mentalidad de 'melón y tajá en mano' es más aguda. Y me pregunto si un verdadero emprendedor debe apostar siempre sobre lo más rápido y eficaz. Si no se debería haber invertido parte de las ganacias en proyectos a más largo plazo. Proyectos en investigación y desarrollo sostenible, que también dan empleo (y más estables que la construcción). En energías renovables, en las que nuestro país podría ser también puntero. Y en formas de poder cuidar de nuestro mundo, que es el único que tenemos para nosotros y para nuestros hijos. El empresario no es Dios, pero si debe tener una responsabilidad social y una ética al margen de la que le exige la Ley. Veo muy difícil que esos empresarios a los que me refiero, e insisto que no los meto a todos en el mismo saco, puedan hacer esto sin cambiar de mentalidad. Espero que en un futuro muy próximo sea así, pues no debemos pensar que hemos heredado el mundo de nuestros padres, sino que lo hemos tomado prestado a nuestros hijos.


Tags: empresa, globalizacíón, pelotazo, empresario, previsión, empleo, sostenibilidad

Publicado por plmendoza @ 22:58
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