Viernes, 31 de octubre de 2008

La fuerte crisis económica que está sacudiendo al sistema capitalista mundial debería hacernos reflexionar sobre su naturaleza. Se habla de la falta de confianza de los bancos, que no se fían ni entre ellos para prestarse dinero. Son las propias entidades financieras las causantes del problema en la meca del neoliberalismo. En su afán de conseguir mayores beneficios han arriesgado su dinero y el de los demás en los llamados créditos ninja, esto es, de alto riesgo. Pero sabemos que esto ha sido solo la gota que ha colmado el vaso. El sistema lleva ya muchos años pegando zancajazos por doquier, creando guerras, hambrunas en el sur, grandes inflaciones monetarias y más distancia entre ricos y pobres.
Me llamó la atención ayer la manifestación de Evo Morales en la Cumbre Iberoamericana de este año cuando, al replicar (de nuevo) a Su Majestad, señaló que "el capitalismo jamás va a resolver los problemas de la humanidad". Particularmente la veo acertada, sobre todo porque su naturaleza, o estructura interna, no lo permite. El fin de cualquier empresa, hablando por lo general, es el beneficio. Todo lo demás es márketing hipócrita. Son bonitas las palabras que hablan de los hijos de nuestros hijos, el desarrollo sostenible, el bien de la humanidad o el progreso industrial en beneficio de la raza humana, pero no son más que palabras. Las mismas palabras en las que luego los mismos portadores de estos mensajes defecan en pro del beneficio económico. Es evidente que siendo el beneficio el objetivo principal, el sistema neoliberal no puede salvar a nadie.
¿Y quién puede? Pues quizá a los que piden ahora ayuda los abanderados del laissez faire; los gobiernos. Si están pidiendo ahora a gritos el intervencionismo del Estado, ¿por que no se crean, por ejemplo en esa reunión del G8 o G20 donde se dice que se va a refundar el capitalismo, además de unos mecanismos de control internacional, unos principios sine cua non se pueden constituir o dar continuidad a empresas. Unos principios (entiendo que es muy difícil de imaginarse esto en directivos industriales) basados en los valores humanos, que estuvieran indiscutiblemente por encima de los económicos. Existen, aunque pocos, empresarios que crean empresas por una vocación real de servicio social. Y es que debe ser así; no estoy hablando más que de la responsabilidad social de las empresas, de la que mucho se dice pero poco se conoce. Una responsabilidad sobre lo que produce, sobre la población en la que incide, sobre los desechos que originan y sobre los desequilibrios que engendran. Un compromiso con los propios consumidores al que debería satisfacer sólo en sus necesidades reales y no tener que meter por las narices lo que aparenta ser necesario. Por último, y no por ello menos importante, una obligación con el entorno global que está destruyendo el propio sistema actual y que necesita un globo de aire para que puedan disfrutar de él los hijos de nuestros hijos (como diría el anuncio).


Tags: capitalismo, crisis, bancos, ecología, humanismo, pobreza, valores

Publicado por plmendoza @ 22:08  | Pol?tica
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